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Cuando los clásicos vuelven a hablar: Almuñécar celebra la XVIII edición del Festival de Teatro Grecolatino Sexi Firmum Iulium

Hay lugares donde el teatro parece regresar a su origen. En Almuñécar, la antigua Sexi Firmum Iulium, las palabras de Eurípides, Aristófanes o Sófocles encuentran cada septiembre un escenario que trasciende la representación para convertirse en un diálogo entre historia, patrimonio y creación contemporánea. Del 2 al 6 de septiembre, el Parque Botánico-Arqueológico El Majuelo volverá a acoger el XVIII Festival de Teatro Grecolatino Sexi Firmum Iulium, una cita que, lejos de limitarse a exhibir textos clásicos, reivindica la extraordinaria capacidad de estos para seguir interrogando al ser humano más de dos mil años después de haber sido escritos.

Cinco noches, cinco espectáculos y cinco maneras de mirar al mundo desde la tragedia, la comedia y el mito componen una programación que reúne compañías emergentes, grupos amateurs y algunos de los montajes más destacados estrenados recientemente en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Una combinación que define la identidad de un festival que ha sabido crecer sin perder el espíritu con el que nació: acercar el teatro clásico al gran público y convertir la cultura grecolatina en una experiencia viva.

La apertura, el miércoles 2 de septiembre, correrá a cargo de Elenco Teatro, que llevará a escena Medea, de Eurípides. Pocas heroínas poseen la fuerza dramática de la princesa de la Cólquide, convertida por la traición en uno de los personajes más complejos de toda la literatura occidental. Más allá del mito, Medea continúa interrogando al espectador sobre la condición femenina, el exilio, la maternidad, el poder y la devastación provocada por la venganza. La propuesta de Elenco Teatro apuesta por una lectura fiel al texto clásico, poniendo el acento en la palabra y en la intensidad emocional que ha convertido esta tragedia en una de las cumbres del teatro universal.

El jueves llegará el cambio de registro con Las Tesmoforias, de Aristófanes, interpretada por Segundo Acto. Escrita en el siglo V antes de Cristo, la obra conserva intacta su capacidad satírica. Aristófanes construye aquí una brillante comedia metateatral en la que las mujeres, reunidas durante las fiestas de las Tesmoforias, conspiran contra Eurípides por la imagen que el dramaturgo ofrece de ellas en sus tragedias. Humor, ironía y una sorprendente modernidad convierten esta pieza en una reflexión sobre la representación de la mujer, la libertad creativa y los propios mecanismos del teatro.

La programación dará un importante salto el viernes con Jasón y las Furias, producción de Teatro del Noctámbulo estrenada en el Festival de Mérida de 2025. Lejos de recrear la aventura heroica de los Argonautas, el dramaturgo Nando López sitúa al protagonista frente a las consecuencias de sus propios actos. El héroe ya no es un conquistador, sino un hombre obligado a enfrentarse a la culpa, la memoria y las voces que nunca dejan de perseguirlo. La crítica ha coincidido en destacar la inteligencia del texto y la potencia visual de una puesta en escena que convierte el mito en una profunda reflexión sobre la responsabilidad individual y el precio de las decisiones.

El sábado será el turno de uno de los estrenos más esperados de la temporada: Fedra, en los infiernos, protagonizada por Lydia Bosch y presentada por primera vez en el Festival de Mérida este mismo verano. La actriz encarna a una Fedra que, desde el Hades, regresa para reconstruir su propia historia y enfrentarse a una condena que durante siglos ha sido contada únicamente desde la mirada de los hombres. El montaje, escrito y dirigido por José María del Castillo, propone una poderosa relectura del mito que dialoga con cuestiones plenamente contemporáneas como el deseo, la culpa, el juicio social y la posibilidad de redención.

El broche final llegará el domingo con Antígona, la estirpe maldita, el nuevo trabajo de Atalaya Teatro, dirigido por Ricardo Iniesta y estrenado igualmente en Mérida en 2026. La compañía sevillana, una de las grandes referencias del teatro español contemporáneo y galardonada con el Premio Nacional de Teatro, amplía el universo de Antígona para recorrer la tragedia completa de la familia de Edipo. El resultado es una propuesta de enorme fuerza escénica que trasciende el conflicto entre la ley y la conciencia para reflexionar sobre el poder, la violencia heredada y la necesidad de romper los ciclos de destrucción que acompañan a la humanidad desde sus orígenes.

Un festival con identidad propia

Hablar del Festival Sexi Firmum Iulium es hablar de uno de los proyectos culturales más singulares de la Costa Tropical. Nacido hace más de dos décadas con una clara vocación educativa, el certamen convirtió la antigua ciudad romana de Sexi en un aula abierta donde miles de estudiantes descubrieron que el teatro clásico no era un ejercicio arqueológico, sino una herramienta para comprender el presente.

Con el paso de los años, aquella iniciativa ha evolucionado hasta consolidarse como un festival que dialoga de tú a tú con las grandes citas nacionales dedicadas al teatro grecolatino. Sin renunciar a la participación de los grupos locales ni a su dimensión pedagógica, ha incorporado producciones profesionales procedentes de Mérida y de algunas de las compañías más prestigiosas del país, convirtiéndose en una referencia cultural que trasciende el ámbito provincial.

No es casualidad que el escenario elegido sea el Parque El Majuelo, junto a los restos de la factoría romana de salazones y a escasos metros del Mediterráneo. Allí, donde fenicios, romanos y andalusíes dejaron su huella, el teatro encuentra un contexto que multiplica el significado de cada representación.

La eterna actualidad de los clásicos

Vivimos rodeados de pantallas, de información instantánea y de relatos que apenas sobreviven unas horas. Frente a esa fugacidad, el teatro clásico continúa recordándonos que existen preguntas que ninguna época consigue responder definitivamente. ¿Qué es la justicia? ¿Hasta dónde llega el poder? ¿Puede el amor convertirse en destrucción? ¿Somos realmente libres para decidir nuestro destino?

Medea, Antígona, Fedra o Jasón siguen formulando esas mismas preguntas porque, en realidad, hablan de nosotros. Sus conflictos no pertenecen únicamente a la Grecia antigua; forman parte de la condición humana y continúan apareciendo, con otros nombres y otros escenarios, en la sociedad del siglo XXI.

Por eso resulta tan necesario preservar espacios como Sexi Firmum Iulium. No sólo porque acercan el patrimonio clásico a nuevas generaciones, sino porque reivindican el valor del humanismo en un tiempo que parece olvidar con demasiada frecuencia que la cultura también educa, forma ciudadanos y fortalece el pensamiento crítico. Volver a los clásicos no es un ejercicio de nostalgia: es una forma de entender mejor el presente y de recordar que las grandes obras sobreviven precisamente porque siguen teniendo algo esencial que decir.

Durante cinco noches de septiembre, Almuñécar volverá a demostrar que el teatro clásico no pertenece al pasado. Pertenece, quizá más que nunca, al futuro.

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